La situación en Oriente Medio sigue inestable, manteniendo altos los precios del petróleo y elevando los costos del acero. El conflicto tiene un doble efecto: apoya los precios por mayores costos, pero también reduce las exportaciones de China al Golfo, debilitando la demanda externa.
En el mercado interno de China, la demanda mejora lentamente y los inventarios bajan, aunque siguen altos y presionan los precios. En general, el mercado cree que, a corto plazo, el aumento de los precios será limitado, debido a una demanda débil y exportaciones restringidas.